Estos son algunos consejos que te ayudarán a preparar fácilmente tus comidas y mejorar tus habilidades culinarias para que impresiones a tus seres queridos.

 

Pierde el miedo y usa tus sentidos.

Mientras preparas algo recuerda probar, observar, oler y tocar cada ingrediente. Seguir una receta paso a paso es la mejor manera de aprender, pero integrar tus sentidos con tu conocimiento te ayudará a ponerte en contacto con el proceso y a tener más diversión improvisando.

Usa tus manos y dedos como instrumentos para limpiar, frotar, sazonar, amasar e incluso mezclar alimentos. Te hará sentir más conectado con la experiencia alimenticia y te dará mejores resultados. Recuerda lavar siempre tus manos para evitar la contaminación cruzada de los alimentos.

El olfato te demostrará, a través del aroma de los ingredientes, si están bien combinados y en la proporción adecuada. Y, obviamente, ¡el olor es el principal indicador de si tu comida se está quemando! Siempre debes estar atento a los olores de la cocina.

Confía en tu sentido del gusto para cerciorarte de que el platillo tiene la cantidad adecuada de sal y condimentos. Si es necesario un condimento adicional, agrégalo en pequeñas cantidades para no saturar los sabores originales.

 

Haz una lista de compras y planea tus comidas.

Planear tus comidas te ahorrará tiempo y esfuerzo. Al organizar una semana completa de menús, no tendrás que repetir los mismos platillos y podrás elegir opciones saludables.

Además, puedes congelar tus creaciones y servirlas cuando tengas poco tiempo. Otra idea es cocinar ciertos componentes en grandes cantidades, como el arroz, para que pueda utilizarlos de diferentes maneras a lo largo de la semana.

 

 

 

 

Usa ingredientes de temporada siempre que sea posible.

Hay muchas razones para consumir productos de temporada. Aquí están las más importantes:

Las frutas y verduras en su estado ideal de maduración también se encuentran en una disponibilidad óptima de nutrientes, lo que los hace más saludables y de mejor uso para tu cuerpo.

Los productos de temporada tienen un sabor mucho más intenso porque no se han cosechado prematuramente y han podido crecer y madurar dentro de su proceso natural.

Al consumir alimentos que corresponden a una temporada en particular, apoyas a los agricultores locales, que tienen menos recursos para conservar los alimentos. Además, estos productos son más frescos y saludables.

Los productos de temporada son menos costosos porque no se transportan largas distancias desde otros lugares.

Contribuyes a la preservación del medio ambiente, ya que las emisiones de CO2 se reducen al no tener que usar pesticidas y aditivos en los cultivos para la preservación.

 

 

La práctica hace la perfección

Nadie adquiere habilidades de la noche a la mañana. Perfeccionar un estilo de cocina propio requiere mucha práctica. Durante este proceso, te enfrentarás a muchos desafíos que a la larga brindarán excelentes experiencias de aprendizaje y que serán sumamente útiles.